Centro de Educación Bilingüe en Sevilla - Wonderland
Centro en Sevilla de Educación Bilingüe - Wonderland

Cómo percibe el bebé el mundo a través de los sentidos - 4ª Parte (10-12 meses)

Los bebés, desde que nacen van desarrollando los 5 sentidos.

Vamos a volver a recorrer ese fascinante mundo de los pequeños a través de los sentidos para profundizar un poco más en su desarrollo, esta vez lo vamos a hacer desde los 10 meses hasta el año. Y explicaremos como lo hacemos en Wonderland para fomentar mejor el desarrollo, dependiendo de cada mes y sentido, con diversas actividades muy divertidas y amenas para los bebés y los adultos.

10 – 11 MESES:

  • VISTA: Puede juzgar la medida de las cosas a distancia.

    Cómo lo hacemos en Wonderland: Con botellas de plástico, añadiremos agua, jabón, purpurina, y cositas para llamar su atención como papeles de colores, limpia pipa, confeti... Al moverlo las cositas irán hacia arriba y hacia abajo. Son las botellas sensoriales diseñadas por la pedagoga italiana María Montessori. No obstante, tienen mil formas de poder hacerse y desarrollar cada uno de los sentidos. Nosotros lo usaremos así para que trabajen la vista nuestros bebés. Otra propuesta seria añadirle legumbres o pasta, y así desarrollar el oído, ya que al moverlas harán ruido.

  • OIDO: Distingue la voz humana de los sonidos de los animales.

    Cómo lo hacemos en Wonderland: Prepararemos tres animalitos de peluche. La única condición para seleccionarlos es que les podamos asociar una onomatopeya. Los colocaremos delante del niño o la niña y emitiremos uno de los sonidos característicos que emite uno de estos animales mientras tocamos el muñeco correspondiente. Por ejemplo, Quiquiriquí (moveremos el gallo), Cuac, cuac, cuac (moveremos el pato) o Guau, guau (moveremos el perro). En una nueva vuelta animaremos al niño o la niña a que imite cada animal después de nosotros. Después emitiremos la onomatopeya de cada uno de los animales pidiendo que, en cada sonido, él/ella nos diga el animal de peluche correspondiente.

    Finalmente elegiremos uno de los animales y le pediremos que emita el sonido que hace.

  • GUSTO: Acepta sabores nuevos: la acidez de los zumos de fruta de los cítricos y el amargor de los yogures o las frutas exóticas.

    Cómo lo hacemos en Wonderland: Para que el niño o la niña se acostumbre a un nuevo alimento es muy recomendable que se lo introduzcamos a través del juego. Los sentaremos en la trona y sobre su bandeja pondremos tres vasos de plástico transparente boca abajo. Cuando él ya los haya visto, los retiraremos y los pondremos uno dentro del otro. A continuación pondremos un trozo del alimento que queramos introducir y lo taparemos con un vaso. Dejaremos que sea él quien «libere» el trozo de comida y se lo lleve a la boca. Nosotros lo celebraremos con un ¡Bien, lo has liberado! Si el niño o la niña tira la comida al suelo, se la retiraremos para enseñarle que este comportamiento no es aceptable. No pondremos a su alcance comida con la que se pueda atragantar, como trozos de salchicha, palomitas, granos de uva, trozos de queso, etc. Es importante que el nuevo alimento nunca sea impuesto. Él se lo debe llevar a la boca jugando y no a la fuerza; de esta forma, el recuerdo vivencial positivo con respecto del alimento le hará recibirlo favorablemente la próxima vez que lo encuentre en la comida.

    *Siempre que le ofrecemos un nuevo alimento en Wonderland, nos aseguramos que en casa ya lo haya probado y no le dé reacción alérgica.

  • OLFATO: Reconoce el olor de los alimentos que le gustan.

    Cómo lo hacemos en Wonderland: Durante algunos días iremos recogiendo jaboncillos de mano no tóxicos y muy olorosos que habremos pedido a las familias para entre todos ir componiendo la Caja de los jabones. Podemos ofrecer esta caja a los niños y niñas, uno a uno, para que exploren los jabones y perciban sus distintos olores. Los diferentes jabones les aportarán otras informaciones sensoriales aparte del olor, como su textura viscosa, su peso, etc. También se pueden incorporar a la caja otro tipo de jaboncillos que nos parezcan muy atractivos por sus formas, su composición y sus colores, pero si no tenemos la garantía de su no toxicidad no podemos permitir que se los lleven a la boca.

  • TACTO: Percibe texturas lisas y ásperas y percibo las temperaturas frías y calientes.

    Cómo lo hacemos en Wonderland: Pondremos un platito con espaguetis cocidos y otro con espaguetis crudos. Al explorarlos, los bebés se concentrarán en descubrir las cualidades que comparten y las que los diferencian: Los crudos se rompen, están secos y duros, y los cocidos se alargan, están húmedos y son blandos. En otras sesiones podemos ofrecer otro tipo de pasta: macarrones, tallarines, raviolis… para enriquecer la actividad exploradora.

11 – 12 MESES:

  • VISTA: Les encanta verse a sí mismo.

    Cómo lo hacemos en Wonderland: A esta edad, los niños y niñas empiezan a mirarse a través del espejo. En Wonderland los ponemos en la barra de psicomotricidad agarraditos para que no se puedan caer, los que todavía no andan, y se van mirando en el espejo. Vamos diciendo su nombre, y señalando las partes de su carita. Se lo pasan súper bien.

  • OIDO: Imita algunos sonidos que ha oído, como los producidos por objetos o animales del entorno.

    Cómo lo hacemos en Wonderland: Reciclaremos cuatro botellas de plástico pequeñas de agua y las llenaremos con diferentes tipos de legumbres crudas: lentejas, garbanzos, judías… Pondremos una cantidad de legumbres distinta en cada botella y no llenaremos ninguna hasta el límite. Nos interesará que cada una contenga una cantidad diferente. Las taparemos bien y las dejaremos ante el niño o la niña para que juegue libremente con ellas. Enseguida descubrirá que moviendo las botellas consigue producir sonido y las utilizará como maracas o sonajeros haciéndolas sonar de una en una, cogiendo una en cada mano y haciéndolas sonar a la vez o comparando el sonido de una con el sonido de otra. Esta actividad fomenta también: La motricidad y la percepción del peso.

  • GUSTO: Es muy sensible a los condimentos, aún no necesita ni el azúcar ni la sal. Si le endulzamos o salamos demasiado las papillas, le sentará mal.

    Cómo lo hacemos en Wonderland: Pondremos una bandejita de goma de hacer cubitos en el congelador de la cocina de la escuela. En el mercado las hay con diferentes formas y colores, que resultan mucho más atractivas para los niños y niñas que los tradicionales cubitos. Le daremos a cada uno una bandejita y les mostraremos cómo sacamos uno de los trozos de hielo. Se los pasaremos suavemente por el brazo. Después dejaremos que sean ellos los que exploren libremente. A medida que pase el tiempo, los cubitos se irán deshaciendo un poco y será más fácil sacarlos del molde. Enseguida se llevarán el hielo a los labios pero, por el camino deberán hacer un trabajo motriz importante, ya que los cubitos se deslizarán por sus manos y se les escaparán. El contacto del hielo con la boca puede producir una respuesta de rechazo inicial en el niño o la niña, cuando perciba el cambio de temperatura; pero eso no lo parará a seguir explorando. Suele ser divertido ver las muecas que hacen cuando entran en contacto con un elemento tan frío.

  • TACTO: Le interesa más explorar las cosas por el tacto que por la boca.

    Cómo lo hacemos en Wonderland: Esta actividad nos sirve tanto para desarrollar la vista como el tacto. Pondremos en bolsas de congelar pinturas de diferentes colores, y la cerraremos. Los bebés tocaran la bolsa sin mancharse y verán cómo se van mezclando todos los colores.

  • OLFATO: El hecho de que una comida determinada se acabe convirtiendo en su preferida depende más de su aroma que de su gusto.

    Cómo lo hacemos en Wonderland: Llenaremos una caja con sobrecitos de diferentes infusiones. Intentaremos que la caja sea de metal o madera y cierre herméticamente para así conservar mejor el olor. Podremos poner todo tipo de sobres: de poleo, de manzanilla, de anís, de hinojo…, pero priorizaremos los de las hierbas con olor más intenso. Abriremos la caja con el niño o la niña al lado y le acercaremos a la nariz un máximo de tres sobrecitos, uno a uno y dejando una pequeña pausa para no abrumar en exceso su percepción olfativa. Primero olfatearemos nosotros el sobre y diremos: Mmmm… ¡qué olor tan bueno… es poleo! (o el nombre de la hierba que olamos). A continuación lo pasaremos por su nariz y repetiremos la frase. Para acabar, dejaremos que el bebé juegue libremente con todos los elementos. La caja seguro que tendrá mucho atractivo y los sobrecitos acabarán, como es natural, en la boca y chupados. Por eso es importante que ninguna de las hierbas que ponemos a su alcance pueda ser nociva o pueda tener efectos estimulantes o relajantes al ser lamidas. Acabada la exploración, deberemos retirar todos los sobres que hayan pasado por su boca.


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