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Cómo saber si mi hijo es intolerante a algún alimento.

Principalmente os decimos brevemente que la intolerancia a algún alimento es la incapacidad de consumir ciertos alimentos sin sufrir efectos adversos sobre la salud. Cuando un alimento no es asimilado por el organismo, debido a una carencia digestiva, enzimática o metabólica, se habla de intolerancia.

Esto puede ocurrir a tempranas edades dado que la inmadurez del sistema digestivo y los numerosos procesos víricos e infecciosos que los alteran, provocan una anomalía en la absorción de ciertos alimentos por parte del organismo. Una vez el bebé comienza a tomar la alimentación complementaria ( a partir de los seis meses) ya pueden manifestárselas intolerancias. Antes de los seis meses pueden ser intolerantes a la lactosa o a la proteína de la leche de la vaca de las fórmulas que sustituyen la leche materna, o puede ser algo que come la madre y que pasa a la leche. También tener familiares con intolerancias es un factor que influye.

Algunos de los síntomas de la intolerancia pueden aparecer hasta 72 horas después de haber ingerido el alimento; y estos pueden ser: digestiones pesadas, diarrea, estreñimiento, gases, molestias intestinales, hinchazón de estómago, vómitos, dolor de barriga, eccemas y picores, dolor de cabeza, dolores articulares, retraso en el crecimiento y pérdida de peso.

A continuación pasmos a describir brevemente algunas de las más comunes:

  • Intolerancia a la lactosa (el azúcar de la leche): normalmente, la enzima lactada (en el intestino delgado) descompone la lactosa en azúcares más simples para que puedan ser absorbidos, pero cuando esta actividad es demasiado baja no se puede digerir la lactosa y pasa al intestino grueso donde es fermentada por las bacterias de la flora intestinal. Ello puede provocar síntomas como: flatulencia, dolor y diarrea.
  • Intolerancia al gluten: el gluten está presente en cereales de consumo tan habitual como el trigo, la cebada, el centeno o la avena y en otros menos frecuentes. Esta intolerancia es permanente y se puede diagnosticar a cualquier edad.
  • Intolerancia a la sacarosa y a la fructuosa: se produce por la ausencia de la enzima llamada sacarasa que hidroliza la fructuosa y sacarosa. Estos azúcares están presentes en frutas y zumos o cereales. Se manifiesta por vómitos, ictericia, aumento del tamaño del hígado, irritabilidad y en algunos casos convulsiones. Requiere una dieta sin fructuosa, sacarosa y sorbitol.

Una vez detectada la intolerancia, el alimento debe ser excluido de la dieta por completo o reducir las cantidades y observar si los síntomas mejoran. En Wonderland contamos con un servicio de catering especializado y preparado para responder a la demanda de cualquier menú que excluya estos alimentos. En cualquier caso, si tienen la leve sospecha nos lo pueden comunicar y de inmediato nos ceñimos a la nueva dieta.

La mayoría de las intolerancias que se producen en la infancia se superan en meses o en pocos años. Si sospechas que tu hijo podría sufrir alguna intolerancia, consúltalo con tu médico.


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